Donostia-San Sebastián es mucho más que la Playa de la Concha y los pintxos de la Parte Vieja. Esta joya del Cantábrico esconde secretos que incluso muchos locales desconocen. Si estás planeando volar con nosotros al aeropuerto de Hondarribia o vienes en busca de una escapada inolvidable, aquí tienes 20 curiosidades de San Sebastián que te harán ver la ciudad con otros ojos.
20 Curiosidades sobre San Sebastián
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San Sebastián ha sido fortaleza, puerto ballenero y sede de la corte. Su historia está escrita en sus muros, literalmente.
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La ciudad que nació "gascón": En el siglo XII, la ciudad fue poblada por gascones provenientes de Francia. Por eso, nombres como Miramón, Morlans o la calle Narrika tienen raíces francesas y no vascas.
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Cicatrices de guerra en las fachadas: Si te fijas en la fachada del Ayuntamiento o en la Iglesia de San Vicente, verás agujeros. Son impactos de bala reales de la Guerra Civil y del asedio de 1813.
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La guillotina que no lo era: En la Plaza de la Trinidad verás un arco que muchos confunden con una guillotina. En realidad, era el campanario que avisaba a la población para refugiarse de los bombardeos enemigos.
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La muralla bajo tus pies: En el Boulevard, una línea roja en el suelo marca el trazado de la antigua muralla que protegía la ciudad hasta 1863.
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La barandilla invertida: De los cientos de metros de la famosa barandilla de La Concha, hay una (frente al Hotel Londres) que está instalada al revés: la flor mira hacia la arena en lugar de hacia la calle.
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¿Andando hasta la isla?: Cuando la marea está extremadamente baja, se puede llegar a pie a la Isla de Santa Clara a través de un banco de arena, aunque es un fenómeno poco frecuente.
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El esqueleto de la última ballena: En el Aquarium de San Sebastián se conserva el esqueleto de la última ballena franca capturada en la costa vasca en 1878.
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Cañones sumergidos: Bajo las aguas de la bahía aún descansan restos de cañones y anclas de antiguos galeones que no pudieron resistir las tormentas del Cantábrico.
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Tamarices, no tamarindos: Los árboles que bordean el Paseo de la Concha son tamarices. Es un error muy común entre turistas (y algunos locales) llamarlos tamarindos.
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El túnel que oculta el mar: El Túnel de Miramar es el único tramo de todo el paseo costero donostiarra desde el cual no se ve el mar en absoluto.
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Un semáforo para barcos: En la entrada del puerto existe una señalización luminosa que indica a los barcos cuándo pueden entrar o salir, funcionando exactamente como un semáforo de tráfico.
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Farolas con constelaciones: En la Plaza de Guipúzcoa, las farolas forman la silueta de la constelación de la Osa Mayor.
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El escudo de los Reyes: En el Palacio de la Zarzuela de Madrid, hay un cuadro gigante de la Bahía de La Concha, regalo de la ciudad a la monarquía.
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Capital mundial del sabor: San Sebastián es la ciudad con más estrellas Michelin por metro cuadrado del mundo, compitiendo solo con Kioto.
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La cuna de Balenciaga: El genio de la moda abrió su primer taller en la Avenida de la Libertad en 1924, antes de conquistar París.
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Koxkeros vs Joxemaritarras: Dependiendo de si te bautizaban en la iglesia de San Vicente o en Santa María, se te conocía por uno de estos dos apodos tradicionales.
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Un castillo en el monte: El Castillo de la Mota, en lo alto del Monte Urgull, alberga una estatua del Sagrado Corazón que se financió íntegramente por suscripción popular.
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El reloj de la Concha: Los dos relojes del paseo no siempre marcan la misma hora; se dice que uno es para los que llegan y otro para los que se van.
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Sociedades Gastronómicas: Existen más de un centenar de estos clubes privados donde solo se permite cocinar a los socios, una tradición única en el mundo.
¿Conocías todos estos secretos? La próxima vez que visites San Sebastián, mantén los ojos abiertos: la ciudad tiene mil historias que contarte.
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