Imagina llegar a un rincón donde el mar se funde con un pueblo de casas blancas salpicadas de buganvillas, y el sol parece no ponerse nunca. Eso es Puerto de Mogán, un tesoro escondido en el suroeste de Gran Canaria que te robará el aliento desde el primer vistazo. Si estás planeando unas vacaciones en las Islas Canarias, este pueblo pesquero convertido en joya turística es el destino ideal para desconectar y recargar energías. Y lo mejor: con vuelos directos desde las principales ciudades nacionales, aterrizar en el Aeropuerto de Gran Canaria y estar aquí en menos de una hora es pan comido con Binter.
El Puerto de Mogán: La pequeña Venecia de Gran Canaria
Conocido como la "Pequeña Venecia de Gran Canaria", Puerto de Mogán debe su apodo a sus canales de agua salada que serpentean entre callejuelas empedradas y puentes floridos. Pasear por aquí es como entrar en una postal viva: fachadas encaladas con puertas de colores vibrantes, balcones rebosantes de geranios y un aire marinero que te transporta a otra época.
Fundado como un humilde asentamiento de pescadores en el siglo XVIII, hoy conserva su esencia auténtica gracias a un desarrollo turístico respetuoso. De hecho, sus 93 kilómetros al sur de Las Palmas de Gran Canaria lo convierten en el segundo municipio más grande de la isla, pero sin perder ese encanto íntimo que tanto atrae a viajeros de todas partes del mundo.
La Playa del Puerto de Mogán para toda la familia
No puedes irte sin sumergirte en la Playa de Puerto de Mogán, una extensión de arena dorada de 600 metros protegida por un espigón natural que mantiene el agua en calma perpetua. Es el sueño de las familias: aguas cristalinas ideales para niños chapoteando sin olas traicioneras, y para adultos, un spot perfecto para snorkel o simplemente tumbarse con un libro.
Al atardecer, el paseo marítimo se anima con terrazas de cafés donde probar un helado artesanal mientras el sol pinta el cielo de naranjas y rosas.
¿Sabías que esta playa ha sido galardonada con la Bandera Azul por su limpieza y accesibilidad? Un plus para quienes viajan con movilidad reducida.
Pero Puerto de Mogán es mucho más que relax playero. Explora el puerto deportivo, con sus 225 amarres para yates, donde el bullicio de los barcos pesqueros se mezcla con el aroma a pan recién horneado. Cada viernes, el mercadillo al aire libre es un festival de sentidos: puestos de frutas tropicales como mangos y aguacates locales, artesanías canarias y ropa veraniega a precios imbatibles.
Si buscas adrenalina, sube al submarino amarillo Golden Shark para un tour por el parque submarino "La Antártida", a solo unos minutos del muelle. O haz una ruta en jeep por los acantilados cercanos, pasando por la Presa de Soria –la más grande de la isla– y valles de palmeras que parecen sacados de un oasis africano.
La Gastronomía en Puerto de Mogán
La gastronomía, ay, la gastronomía... Aquí, el pescado fresco es rey. En la Asociación de Pescadores o en restaurantes como El Rincón de Juan Carlos, degusta cherne a la plancha o papas arrugadas con mojo picón, todo maridado con un vino de la región. Para los golosos, no te pierdas el gofio, ese manjar canario que se muele en el cercano Molino Quemado, un molino del siglo XIX que aún gira con el viento.
¿Qué más puedo ver en el Puerto de Mogán?
Y no olvides la Ermita de San Fernando, el corazón espiritual del pueblo, con vistas panorámicas que quitan el hipo. O el yacimiento arqueológico de la Cañada de los Gatos, testigo de los antiguos habitantes prehistóricos de Gran Canaria. Con un clima envidiable –21°C de media y sol casi 365 días al año–, Puerto de Mogán es perfecto para cualquier estación.
Conclusión: ¿Por qué debes visitar el Puerto de Mogán?
Binter te lo pone fácil: reserva tu vuelo directo a Gran Canaria hoy mismo y aterriza en este edén sureño. Ya sea en pareja, con amigos o en familia, Puerto de Mogán te espera con los brazos abiertos. ¿Listo para tu próxima aventura? ¡El paraíso canario no puede esperar más!


