En el corazón del Marco de Jerez, las Bodegas González Byass –conocidas mundialmente por Tío Pepe– guardan una tradición tan curiosa como entrañable: los ratones "bebedores". Estos pequeños roedores, que habitan entre las botas y las soleras, se han convertido en un reclamo turístico único. Durante las visitas guiadas, como la ruta del vino y el brandy, los guías relatan su historia con una sonrisa, mostrando una copa de vino dulce con una diminuta escalera que permite a los ratones alcanzar el líquido sin caer dentro. Para quienes llegan en avión al aeropuerto de Jerez de la Frontera desde Canarias, una escapada a estas bodegas combina el arte del enoturismo con una anécdota que hace sonreír a cualquier visitante.
La leyenda de los ratones bebedores
La historia se remonta a mediados del siglo XX, cuando un venenciador de la bodega llamado José Gálvez –Pepe Gálvez para los compañeros– notó la presencia de ratones entre las barricas.
En lugar de combatirlos, decidió alimentarlos con migas y dejarles una copa de oloroso dulce o Pedro Ximénez, variedades especialmente atractivas por su dulzor. Los ratones aprendieron rápidamente a acercarse, y con el tiempo, el trabajador colocó una pequeña escalera de madera para que pudieran beber sin riesgo de ahogarse.
Esta costumbre se mantuvo durante décadas. Los operarios observaban cómo los roedores subían con destreza, bebían un sorbo y se retiraban satisfechos. La anécdota trascendió las paredes de la bodega y se convirtió en parte del folclore local, atrayendo a curiosos que querían presenciar el espectáculo. Aunque hoy en día los ratones reales aparecen con menos frecuencia –debido a controles modernos de higiene–, la tradición se conserva simbólicamente: cada día se prepara una copa con escalera en una de las bodegas emblemáticas.
¿Por qué se toleran estos ratones en una bodega?
Los guías explican que se trata de "ratones bodegueros", una variedad adaptada al entorno que se alimenta principalmente de insectos perjudiciales para el vino, como polillas o larvas que podrían dañar los corchos o las barricas. En lugar de representar una plaga, estos roedores actúan como aliados naturales en el control biológico. Además, la prohibición estricta de gatos en todo el complejo –una norma que perdura desde hace generaciones– garantiza que los ratones puedan moverse con libertad sin amenazas.
Cómo visitar las Bodegas González Byass y descubrir el secreto
Las bodegas se encuentran en pleno centro de Jerez de la Frontera, a pocos minutos del aeropuerto de la ciudad. Las visitas guiadas, que duran alrededor de hora y media, incluyen recorridos por las naves de crianza, la famosa Plaza de Toros en miniatura y el Jardín de las Reinas. El momento culminante llega al pasar por la bodega donde se exhibe la copa con escalera: los guías cuentan la historia con detalles divertidos y fotos antiguas que ilustran la costumbre.
Experiencias enoturísticas con toque único
Las rutas combinan cata de finos, amontillados, olorosos y brandies con maridajes de jamón ibérico, quesos o tapas jerezanas. Algunas visitas temáticas profundizan en la historia de Tío Pepe, el logotipo icónico con sombrero cordobés y guitarra, o en las firmas de celebridades en las barricas. El trenecito turístico que recorre parte del complejo añade un aire lúdico, perfecto para familias o grupos.
Un consejo, tampoco te puedes perder la ruta del moscatel, también en Jerez de la Frontera. Esta ruta no es solo para los amantes del vino, sino se trata de una inmersión en la escencia de Jerez.
Consejos prácticos para la visita
Reservar con antelación resulta recomendable, especialmente en temporada alta, ya que las bodegas reciben miles de visitantes al año. Optar por tours en español o inglés facilita seguir las explicaciones sobre los ratones. El calor del verano jerezano invita a elegir horarios matutinos o vespertinos. Después de la visita, pasear por el centro histórico –con la Catedral, la Alcazaba o la Plaza del Arenal– completa una jornada inolvidable.
Por qué los ratones de González Byass son un imprescindible en Jerez
Esta tradición transforma una visita enológica en algo personal y memorable. Lejos de ser un simple detalle, los ratones "bebedores" simbolizan el carácter acogedor y singular del Marco de Jerez: un lugar donde incluso los más pequeños habitantes encuentran su sitio y contribuyen al equilibrio del vino. Para viajeros que aterrizan en la región andaluza, incluir González Byass significa descubrir no solo grandes caldos, sino una historia llena de ingenio y ternura que se cuenta de generación en generación.
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