La identidad de las Islas Canarias no se entiende sin la simbiosis entre el arte y la naturaleza que proyectó César Manrique. Esa visión, que transforma el viento en movimiento y el hierro en poesía, ha encontrado un nuevo hogar. En las oficinas centrales de Binter, ubicadas en Telde, se alza ahora un Juguete del Viento, una pieza cedida por la Fundación César Manrique que refuerza el compromiso de la aerolínea con el patrimonio cultural del archipiélago.
Este nuevo habitante de nuestra sede no es solo una estructura metálica; es un símbolo de la conexión entre el cielo canario y la creatividad inagotable de un artista que enseñó al mundo a mirar estas islas con otros ojos.
Un tributo al viento y a la identidad canaria
César Manrique siempre sintió una fascinación especial por los antiguos molinos de viento de Lanzarote, estructuras que desaparecían con el avance de la modernidad. Para evitar que ese movimiento se perdiera en el olvido, ideó sus célebres Juguetes del Viento: esculturas móviles, pesadas en materiales pero livianas en su baile, que aprovechan los vientos alisios para crear un espectáculo visual constante.
La llegada de esta pieza a las instalaciones de Telde supone un hito para quienes forman parte de Binter. La aerolínea, que cada día desafía la gravedad y surca los cielos, comparte con la obra de Manrique ese espíritu de libertad y dinamismo. El juguete, con sus formas geométricas y su rotación armónica, actúa como un recordatorio de que la tecnología y el arte pueden convivir en un mismo espacio de trabajo.
El proceso creativo: Del taller a la sede de Telde
La instalación de una obra de estas características conlleva una complejidad técnica que suele pasar desapercibida para el espectador. Gracias a la colaboración estrecha con la Fundación César Manrique, se ha podido documentar paso a paso el nacimiento de esta escultura. El proceso comienza con el tratamiento del metal, un trabajo artesanal de precisión donde cada aspa y cada eje deben estar perfectamente equilibrados para reaccionar ante la brisa más leve.
El vídeo permite asomarse a la maestría de los artesanos que mantienen vivo el legado del artista. Desde el corte y la soldadura en el taller, hasta las maniobras de ensamblaje en el corazón de la sede de Binter, cada fase es un homenaje al detalle. Ver cómo la escultura cobra vida al recibir la primera racha de viento en Telde es una experiencia que conecta la ingeniería aeronáutica con la expresión plástica más pura.
Binter y la Fundación César Manrique: Una alianza por la cultura
La presencia de este Juguete del Viento en las oficinas de Telde es el resultado de un respeto mutuo por la historia de Canarias. La Fundación César Manrique vela por la conservación y difusión de la obra del genio lanzaroteño, y su decisión de ceder esta pieza a la aerolínea subraya la importancia de integrar el arte en los entornos profesionales y cotidianos.
Para los visitantes y empleados que transitan por la sede, la escultura ofrece un momento de pausa y contemplación. En un mundo que se mueve a gran velocidad, el giro rítmico del metal nos devuelve a la esencia de las islas: el viento, el sol y la capacidad de transformar lo cotidiano en algo extraordinario. Con este gesto, la sede de Binter no solo es un centro de operaciones aéreas, sino también un punto de encuentro con la vanguardia artística canaria.


