Situado bajo el imponente Risco que lleva su nombre, el pueblo de Caleta de Famara se aleja del turismo de masas para ofrecer una experiencia marcada por la libertad, el salitre y la naturaleza en estado puro. Este enclave, ubicado al noroeste de Lanzarote, es un destino imprescindible para quienes buscan desconexión, deportes de viento y una de las puestas de sol más espectaculares del mundo. Descubre qué hacer Famara y por qué no te puedes perder esta parte de Lanzarote en tu próximo viaje.
Qué ver en Famara: Naturaleza en mayúsculas
Visitar Famara no es solo ir a una playa; es entrar en un ecosistema donde la geología y el océano se dan la mano. El paisaje está dominado por el Risco de Famara, una muralla de roca volcánica que alcanza los 600 metros de altura en su punto más alto, las Peñas del Chache.
La Playa de Famara: El anfiteatro de arena
Con más de cinco kilómetros de extensión, la Playa de Famara es el corazón de la zona. Cuando la marea baja, la arena mojada crea un efecto espejo que refleja el risco y el cielo, convirtiendo el paseo en una experiencia casi mística. Es el lugar ideal para largas caminatas, sintiendo la fuerza del Atlántico y el alisio en la cara.
El pueblo de Caleta de Famara
Lejos de los grandes complejos hoteleros, este pueblo marinero mantiene sus calles de arena y sus casas blancas con puertas azules o verdes. Caminar descalzo por sus calles es lo habitual. Aquí, el ritmo lo marca el mar, y la oferta gastronómica se centra en productos frescos del litoral canario.
Qué hacer en Famara: Adrenalina y relax
Si bien es un lugar perfecto para el descanso, Famara es conocida internacionalmente por ser el "Hawái de Europa". Su orientación y la constancia de sus olas la convierten en un centro neurálgico para los amantes del mar.
Surf y Kitesurf para todos los niveles
Las escuelas de surf salpican la entrada del pueblo. Debido a la variedad de sus picos y su fondo de arena, es el lugar idóneo para bautismos de surf. Sin embargo, en los días de mayor fuerza, sus olas desafían incluso a los surfistas más experimentados. El kitesurf y el windsurf también reinan aquí, aprovechando los vientos constantes que entran en la bahía.
Senderismo por el Risco
Para quienes prefieren tierra firme, existen rutas que ascienden por el macizo. El sendero que lleva hacia el Bosquecillo ofrece vistas panorámicas de todo el archipiélago Chinijo (La Graciosa, Montaña Clara y Alegranza). Es una caminata exigente pero que recompensa con la mejor perspectiva visual de la isla.
Gastronomía local frente al mar
No se puede abandonar Famara sin degustar un pescado fresco del día (como la vieja o el cherne) en alguna de las terrazas del pueblo. Acompañado de papas arrugadas con mojo y un vino de Malvasía volcánica de la zona de La Geria, la experiencia culinaria se vuelve inolvidable.
Consejos prácticos para tu visita a Famara

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El clima: Famara suele ser más ventosa y fresca que el sur de la isla. Se recomienda llevar siempre una chaqueta ligera, incluso en verano.
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Seguridad en el baño: Las corrientes pueden ser fuertes. Es fundamental bañarse con precaución y respetar las banderas de señalización.
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Atardeceres: El mejor momento para visitar la playa es durante la bajamar, coincidiendo con la puesta de sol. La luz dorada sobre el Risco es un espectáculo fotográfico único.
Cómo llegar a Famara desde el aeropuerto
Famara se encuentra a unos 25 minutos en coche desde el Aeropuerto de Lanzarote (ACE). El coche de alquiler es la opción más recomendada para explorar la zona con libertad, aunque existen conexiones de autobús (guagua) desde Arrecife y Teguise.
Explorar Famara es conectar con el lado más indómito de Lanzarote. Un destino que no se visita, sino que se siente, y que deja una huella imborrable en todo aquel que se aventura bajo su imponente risco.
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