Cudillero, un pueblo pesquero encaramado en la costa de Asturias, es como un lienzo donde el mar, las montañas y las casas de colores pintan una escena inolvidable. Este rincón del Cantábrico, escondido entre acantilados y colinas verdes, es mucho más que una postal: es una experiencia que combina historia, naturaleza y el sabor auténtico del norte de España. Si buscas un destino lejos de las rutas turísticas masivas, Cudillero te espera con su encanto marinero y sus secretos por descubrir. En esta guía, te llevamos por lo mejor que ver en Cudillero en un día, desde callejuelas empinadas hasta miradores espectaculares y playas vírgenes. Reserva tu vuelo directo a Asturias con nosotros y prepárate para enamorarte de uno de los pueblos más bonitos de Asturias.
El Anfiteatro de Cudillero: Un Paseo por el Casco Antiguo
Nada define mejor a Cudillero que su anfiteatro de casas multicolores, que descienden en cascada hacia el puerto como si quisieran tocar el mar. Este conjunto histórico, protegido por su valor cultural, es el corazón del pueblo y el punto de partida ideal para tu visita.
Comienza en la Plaza de la Marina, donde el bullicio de los bares y terrazas te da la bienvenida con el aroma de pescado fresco y sidra asturiana. Desde aquí, adéntrate en las callejuelas estrechas del casco antiguo, como la famosa “Salsipuedes”, un laberinto de escaleras y rincones que te transporta a la vida de los pescadores de antaño.
Cada esquina, con balcones llenos de flores y redes colgadas, parece sacada de una película.
No te pierdas la Capilla del Humilladero, una joya del siglo XIII escondida entre las casas. Este pequeño templo, con su aire medieval y su tranquilidad, es perfecto para un momento de pausa. Mientras caminas, fíjate en los detalles: las ventanas pintadas de azul, los colores vivos que reflejan el carácter “pixueto” (como se llama a los habitantes en su dialecto local) y las historias que parecen susurrar las piedras. Dedica al menos una hora a perderte por estas calles, cámara en mano, para capturar la magia de Cudillero.
El Puerto y el Faro: Donde el Mar Cuenta Historias
Baja al puerto pesquero, el alma de Cudillero, donde los barcos balanceándose y el olor a sal te sumergen en la vida marinera. Este muelle, protegido por una ensenada natural, ha sido el sustento del pueblo desde la Edad Media, y aún hoy verás a los pescadores descargando merluza o curadillo, un tiburón pequeño secado al aire.
Pasea por el muelle, hazte una foto junto a la icónica señal blanca con el nombre de Cudillero y sigue el sendero hacia el Faro de Cudillero, construido en 1858. Aunque no es visitable por dentro, el camino hasta él, bordeando acantilados, regala vistas espectaculares del Cantábrico.
Llega al atardecer si puedes: el sol tiñendo el horizonte de naranja es un espectáculo que no olvidarás.
Miradores con Vistas de Ensueño
Para apreciar Cudillero desde lo alto, haz la ruta de los miradores, un plan imprescindible para los amantes de las vistas. El Mirador del Baluarte o La Atalaya son los más accesibles, a pocos minutos caminando desde el centro. Desde aquí, el pueblo se despliega como un anfiteatro perfecto, con las casas de colores abrazando el puerto y el mar extendiéndose hasta donde alcanza la vista. Estos puntos forman parte de la Senda Costera, un sendero que conecta Cudillero con la costa asturiana. Si tienes más tiempo, camina hasta el Pico San Roque, a unos 3 km, para una panorámica más amplia que incluye el Cabo Vidio y sus acantilados. Estos paseos, acompañados del sonido de las olas y el verde de Asturias, son perfectos para desconectar.
Palacio de Selgas: El Versalles Asturiano
A solo 2 km de Cudillero, en la aldea de El Pito, se encuentra la Quinta de Selgas, un palacio del siglo XIX que parece sacado de un sueño. Construido por los hermanos Selgas, emigrantes enriquecidos en América, este lugar combina salones lujosos con una colección de arte que incluye obras de Goya y El Greco, además de jardines de 9 hectáreas llenos de fuentes y esculturas. Las visitas guiadas te llevan por sus estancias decoradas con tapices y muebles antiguos, un contraste fascinante con la humildad del pueblo. Junto al palacio, la Iglesia de Jesús Nazareno guarda el altar más antiguo de España, un tesoro histórico que merece una parada. Dedica unas 2 horas a esta visita para sumergirte en el legado indiano de Asturias.
Playas y Naturaleza: La Costa Salvaje
Cudillero no tiene playa propia, pero sus alrededores son un paraíso para los amantes del mar. A 5 km, la Playa del Silencio (Gavieiro) es una cala virgen de cantos rodados rodeada de acantilados altísimos. Su nombre lo dice todo: el silencio reina, roto solo por las olas. Accede por un sendero empinado y disfruta de un picnic o un baño en sus aguas cristalinas. Más lejos, a unos 10 km, la Playa de Gueirúa o la Concha de Artedo ofrecen paisajes igual de impresionantes, con formaciones rocosas que parecen esculpidas por el viento. No te pierdas el Cabo Vidio, a 13 km, con acantilados de 80 metros y una cueva marina, la “iglesiona”, visible en marea baja. Estas zonas forman parte del Paisaje Protegido de la Costa Occidental, perfectas para caminatas cortas o fotos de postal.
Gastronomía Pixueta: Sabores del Mar y la Tierra
Ninguna visita a Cudillero está completa sin probar su gastronomía. En los restaurantes de la Plaza de la Marina, degusta el curadillo, un manjar local de tiburón seco, o platos de merluza, sardinas y mariscos frescos. La fabada asturiana, el cachopo o un arroz caldoso son ideales para los días frescos, siempre acompañados de sidra vertida desde lo alto. Para un toque cultural, pregunta por L’Amuravela, una tradición donde los pescadores narran el año en verso con humor pixueto. Si buscas un postre, prueba los carbayones, un dulce asturiano de almendra y yema.
Consejos Prácticos para tu Visita a Cudillero
- Cómo llegar: Vuela directo al Aeropuerto de Asturias (OVD) desde Canarias, a unos 90 km, y alquila un coche para recorrer las carreteras costeras. También hay guaguas desde Oviedo, Gijón o Avilés, pero el coche te da más libertad.
- Mejor época: Primavera (abril-junio) y otoño (septiembre-octubre) ofrecen menos turistas y un clima suave. Agosto está lleno, así que llega temprano para aparcar.
- Duración: Dedica medio día al pueblo y otro medio a playas o el Palacio de Selgas. Un día completo es ideal para explorar sin prisas.
- Presupuesto: La entrada al Palacio de Selgas cuesta unos 7-10 euros; los miradores y el casco son gratuitos. Calcula 20-30 euros por persona para comida.
- Alojamiento: Opta por hoteles boutique o casas rurales para una experiencia auténtica.
- Sostenibilidad: Respeta las sendas y playas vírgenes; lleva una bolsa para tu basura y apoya negocios locales.
Cudillero es un destino que captura la esencia de Asturias: un pueblo donde el mar canta, las casas cuentan historias y la naturaleza te abraza. No dejes de visitar las otras ciudades de Asturias que también te encantarán: Oviedo, Gijón y Avilés. Habla ya con tus acompañantes de viajes habituales y vuela directo a Asturias con nosotros y descubre qué ver en Cudillero, un lugar que te hará soñar despierto. ¡Tu aventura pixueta comienza ahora!


