Si existe un motivo capaz de atraer a viajeros de todo el mundo hacia Badajoz, ese es, sin duda, el jamón ibérico de Extremadura. Al aterrizar en Badajoz con nuestros vuelos directos desde Canarias a Badajoz, no solo llegas a una ciudad fronteriza con una historia fascinante, sino que te sitúas a las puertas de la mayor extensión de dehesas del planeta. En este artículo, te invitamos a un viaje sensorial por la provincia de Badajoz para descubrir por qué su jamón, amparado por la D.O.P. Dehesa de Extremadura, es considerado uno de los mejores manjares del mundo.
La Dehesa: Donde nace el mejor jamón de bellota
El secreto del sabor inconfundible del jamón extremeño no reside en la fábrica, sino en el campo. La dehesa es un ecosistema único compuesto por millones de hectáreas de encinas y alcornoques. En este entorno, el cerdo ibérico vive en libertad, recorriendo kilómetros diarios para alimentarse durante la montanera.
¿Qué es la montanera?
Este periodo, que transcurre entre octubre y marzo, es clave. Los cerdos aprovechan la caída de la bellota, su alimento principal, que aporta esos ácidos grasos (como el ácido oleico) que hacen que la grasa del jamón se deshaga en el paladar y sea cardiosaludable.
Qué ver y hacer en tu ruta por Badajoz
Viajar a Badajoz por gastronomía implica explorar también sus pueblos y tradiciones. Aquí te dejamos las paradas obligatorias para un auténtico "turismo del ibérico":
1. Monesterio: La Capital del Jamón
A poco más de una hora de Badajoz capital se encuentra Monesterio. Es parada obligatoria para cualquier viajero. No puedes irte sin visitar su Museo del Jamón, donde aprenderás de forma interactiva sobre la cría, la curación y el arte del corte.
2. Jerez de los Caballeros y la Sierra Suroeste
Esta zona concentra la mayor producción de jamones de la región. Pasear por las dehesas de Jerez de los Caballeros o Fregenal de la Sierra es una experiencia mística: ver a los animales bajo las encinas mientras disfrutas del aire puro de la sierra.
3. Visitas a Secaderos y Bodegas Naturales
Muchas bodegas locales ofrecen visitas guiadas. Podrás ver los jamones colgados en reposo, respirando el aire de la sierra en un proceso de curación natural que puede durar hasta cuatro años.
Cómo identificar un auténtico Jamón D.O.P. Dehesa de Extremadura
Para que no te den gato por liebre en tu visita a Badajoz, debes fijarte en el etiquetado. El sistema de bridas de colores es universal, pero el sello de la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) añade un plus de calidad:
-
Etiqueta Negra: Jamón de Bellota 100% Ibérico (pata negra).
-
Etiqueta Roja: Jamón de Bellota Ibérico (75% o 50% raza ibérica).
-
El Sello del Consejo Regulador: Busca siempre el logotipo de la D.O.P. Dehesa de Extremadura, que garantiza que el cerdo se ha criado y el jamón se ha curado estrictamente en la región.
Dónde degustar el jamón en Badajoz capital
Si tu viaje se centra en la ciudad de Badajoz, la oferta gastronómica es espectacular. El Casco Antiguo y la zona de la Plaza de España están repletos de tabernas donde el maestro cortador es el protagonista.
Consejo de viajero: Pide siempre una ración cortada a cuchillo en el momento. El brillo de la grasa infiltrada y la temperatura ambiente son esenciales para apreciar los matices de frutos secos y hierba del jamón de bellota.
Consejos para tu viaje gastronómico por Badajoz
-
Vuela directo a Badajoz: La forma más cómoda de llegar es con nosotros a través del Aeropuerto de Badajoz (BJZ), que conecta la región tanto con el aeropuerto de Gran Canaria como con el de Tenerife Norte.
-
Mejor época: El otoño y el invierno son ideales para ver la montanera en pleno apogeo, aunque el jamón se disfruta igual de bien bajo el sol de primavera.
-
No solo jamón: Aprovecha para probar el lomo doblado, la presa ibérica y la famosa Torta del Casar, otro icono extremeño.
Extremadura es un destino que se saborea. ¿Estás listo para dejarte conquistar por el aroma de la dehesa? Prepara tu maleta, reserva tus vuelos directos de Canarias a Badajoz y ven a disfrutar del auténtico oro gastronómico de Badajoz.


