España es un paraíso culinario, pero pocos contrastes son tan fascinantes como el que existe entre el norte peninsular y el archipiélago canario. Lanzarote y Cantabria representan dos formas magistrales de entender la cocina, unidas por la frescura del océano pero separadas por el clima, la tierra y la historia. Si eres de Lanzarote o de Santander y estás planeando un viaje culinario entre estos dos destinos singulares, te descubrimos qué platos van a enamorar a los viajeros norteños al aterrizar en tierras volcánicas y qué sabores conquistarán a los lanzaroteños cuando visiten la tierruca.
Lo que une a ambas cocinas: La devoción por el mar
A pesar de los miles de kilómetros de distancia, el cordón umbilical que conecta la gastronomía de Lanzarote y Cantabria es, sin duda, el producto marino. Ambas regiones son expertas en respetar al máximo el sabor original de lo que captura su flota pesquera.
Tanto en los pueblos marineros de Cantabria (como Santoña o Laredo) como en las cofradías de Lanzarote (como la de Playa Blanca o Arrieta), el pescado del día es el rey indiscutible de la mesa. La sencillez en la preparación —donde destacan los asados, las planchas y los aliños sutiles— demuestra una misma filosofía: cuando la materia prima es excelente, no necesita disfraces.
Sabores de Lanzarote que enamorarán a los cántabros
El viajero que llega desde Cantabria está acostumbrado a la abundancia y a los sabores intensos de la tierra. Sin embargo, el recetario conejero le conquistará por su originalidad y exotismo.
- Los vinos de La Geria: Un cántabro apreciará de inmediato el esfuerzo titánico detrás de los vinos de Lanzarote. Los Malvasía Volcánicos, cultivados en hoyos imposibles sobre ceniza negra, ofrecen una mineralidad y un frescor que sorprenderán gratamente a los paladares norteños.
- El contraste de los mojos y las papas arrugadas: Acostumbrados a salsas más sutiles, los cántabros caerán rendidos ante la potencia del mojo picón y el mojo verde, el acompañamiento perfecto para unas papas con sello de identidad.
- El queso de cabra majorero y conejero: Aunque Cantabria es tierra de vacas, la calidad del queso de cabra curado y ahumado de las islas, premiado internacionalmente, ganará el respeto de cualquier amante del queso del norte.
Delicias de Cantabria que fascinarán a los lanzaroteños
Por su parte, el comensal conejero descubrirá en el norte una cocina de paisajes verdes, pastos infinitos y una despensa de montaña que no existe en su entorno volcánico.
- El Cocido Montañés: El plato de cuchara por excelencia. Para un lanzaroteño, descubrir este guiso a base de alubias blancas, berza y el compango (chorizo, morcilla, costilla) será una experiencia reconfortante y rotunda, ideal para los días más frescos del norte.
- Las Anchoas de Santoña: Si bien en Lanzarote se consume excelente pescado, la finura, el punto de sal y la elaboración artesanal de la anchoa cántabra en aceite de oliva supondrán un viaje de ida y vuelta para el paladar.
- La repostería tradicional: El toque dulce lo pondrán los sobaos pasiegos y las quesadas. La jugosidad de la mantequilla de Cantabria aportará una textura y un sabor lácteo que fascinará a los viajeros isleños.
Preguntas frecuentes sobre este viaje culinario (FAQ)
¿Qué producto del mar es el más exclusivo de cada zona?
En Lanzarote destaca el pulpo a la crucial o la vieja vieja frita, además de los emblemáticos carabineros de La Santa. En Cantabria, el marisco rey es el bocarte (origen de la anchoa), el rodaballo y los icónicos maganos (calamares) de guadañeta.
¿Son muy diferentes los precios en los restaurantes de ambas regiones?
Ambas regiones ofrecen opciones para todos los bolsillos. En Cantabria destaca la cultura del pincho y las tabernas marineras de raciones generosas. En Lanzarote, los teleclubs locales ofrecen una cocina casera imbatible en precio, conviviendo con restaurantes de alta cocina integrados en el paisaje.
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