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Turín es una de las ciudades italianas que puede presumir de contar no solo con un patrimonio histórico y cultural excepcional sino también con una gastronomía excelente, siendo el chocolate uno de sus mayores protagonistas.

A través de la ruta que te proponemos hoy, descubrirás por qué se considera a Turín la ciudad italiana del chocolate y comprenderás qué es lo que la convierte en un destino tan dulce como perfecto para conocer con los tuyos durante tus próximas vacaciones.

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Ruta del chocolate por Turín

Si te has decidido por Turín debes intentar visitar al menos una de las cinco paradas obligatorias de la ruta del chocolate, aptas para los paladares más exquisitos.

Caffè Al Bicerin

La historia de Turín y el chocolate se remonta al año 1560. Fue Enmanuel Filiberto de Saboya quien sirvió de forma simbólica a la ciudad una taza de chocolate para celebrar que se convertía en la capital del ducado. Desde entonces, la popularidad de este manjar no hizo más que crecer hasta que, en 1678, se abrió la primera chocolatería artesana turinesa con autorización real, a la que sucedieron muchas otras. Como resultado, Turín alcanzó gran fama gracias a su chocolate caliente, que cada vez se consumía más por toda Europa.

En el siglo XVIII, se popularizó el bicerin, una bebida preparada con cacao, café y crema de leche. Puedes probarlo en el lugar en el que se inventó, en pleno centro de la ciudad, en el Caffè Al Bicerin, fundado en 1763 en la Piazza della Consolata, frente al bello Santuario della Consolata. A 5 minutos a pie se localiza una de las pastelerías históricas de la ciudad: Tamborini, inaugurada en 1812 y especializada asimismo en bicerin, helados y panetones, entre otras delicias.

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La Bottega de Guido Gobino

La siguiente innovación culinaria de la época respecto al cacao que se produjo en la ciudad fue la creación de las tabletas de chocolate y los bombones. La escasez de cacao a causa del bloqueo de los productos ingleses por orden de Napoleón provocó que los artesanos turineses probaran distintas fórmulas para aprovechar el que tenían, así que añadieron otros ingredientes como las avellanas.

Surgieron así los bombones gianduiotti. Para probarlos, sigue el paseo por el centro histórico y acércate a la pastelería La Botegga de Guido Gobino, donde se organizan catas de bombones artesanales.

Caffè dei Fratelli Fiorio

A unos 500 metros de La Botegga está el Caffè dei Fratelli Fiorio, uno de los cafés históricos de Turín famoso por sus helados y chocolates, que abrió sus puertas en 1780. . Vale la pena detenerse en él, si tienes en cuenta que era uno de los locales frecuentados por viajeros como Mark Twain o Herman Melville. En su interior se conserva un espacio espectacular denominado Caffé Letterario que te transportará a otro tiempo.

Baratti&Milano

Otro de los bombones típicos de Turín es el cremino, obra de Ferdinando Baratti, quien abrió con Edoardo Milano en 1858 la confitería-licorería Baratti&Milano, la siguiente parada en esta ruta.

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Acércate a descubrir en la Piazza Castello a los proveedores oficiales de la Casa Real de los Saboya y aprovecha para visitar en las cercanías el Museo Egipcio, el Museo Nacional del Resurgimiento Italiano y el Palacio Carignano.

Gelateria Pepino

Precisamente en la Piazza Carignano encontrarás una de las heladerías imprescindibles en pleno casco antiguo de Turín. Inaugurada en 1884, la Gelateria Pepino es famosa por haber inventado en 1939 el primer helado con palo del mundo recubierto de chocolate: el Pinguino.

Continúa luego hasta la Piazza San Carlo, conocida como el salón de Turín por su amplitud y sus terrazas, y descubre la histórica confitería Stratta, fundada en 1836, proveedora oficial de caramelos de la Casa Real de los Saboya.

Ya algo más apartado del centro está el decimonónico Caffè Platti con su mobiliario original, donde también sirven unos deliciosos gianduiotti.

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Recuerda que una de las mejores formas para degustar el auténtico chocolate caliente y las distintas especialidades de bombones y chocolatinas turinesas, y evitar que te posibles sucedáneos, es hacerlo en cualquiera de los cafés turineses históricos o con producción artesanal que encontrarás en la ciudad. Con su maravilloso patrimonio, sus decenas de museos y esta ruta del chocolate, si decides volar a Turín vivirás unas golosas vacaciones de ensueño en pareja o en familia. ¿Te apuntas?

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